Referentes, en femenino

Maria-Josefa-Wonenburger

Hipatia. Ada Lovelace. Marie Curie. Ángela Robles. Jane Goodall. Barbara McClintock. Margarita Salas. Emmy Noether. María Josefa Wonenburger. A lo largo de la historia de la ciencia y la tecnología, hubo -y hay- muchas mujeres que, con su trabajo, determinaron el avance en sus disciplinas y, por lo tanto, sirvieron a los intereses colectivos de la sociedad. Sin embargo, con algunas excepciones, la historia las colocó siempre en segundo plano, en el mejor de los casos, o las olvidó con una nota al pie de una página. Para alcanzar una igualdad real, las niñas que inician sus estudios necesitan referentes donde mirarse, conocer las vidas de otras mujeres que, frente a todas las dificultades, fueron determinantes en sus áreas de conocimiento. Pero también son necesarios ejemplos de científicas que hoy en día desarrollan su trabajo en empresas y universidades, mujeres más próximas en el tiempo, con las que puedan hablar y que les cuenten en directo su experiencia.

La historia no trató, ni trata, por igual a mujeres y a hombres. En ningún ámbito, de la política a la literatura, de la medicina al deporte. En el caso de la ciencia, esa ocultación es evidente. Se nota en los libros que usa el estudiantado en las etapas preuniversitarias pero también en el tratamiento de estas figuras en los medios de comunicación. En ocasiones, se cambia el olvido por la representación de sus vidas como raras y excéntricas, con matices incluso despectivos. Un estudio publicado en Nature en 2013 por la investigadora de Cambridge Patricia Fara, Women in science: Weird sisters?, se lamentaba del hecho de que en el pasado los biógrafos y las publicaciones presentaban a las mulleres en roles estereotipados, convirtiendo los rasgos diferenciales de sus personalidades en elementos negativos. También, como el caso de Marie Curie y tantas otras, se criticaban aspectos personales como sus relaciones o su aspecto físico.

En el caso de los libros de texto, el trabajo Las mujeres en los contenidos de la ESO, presentado como tesis doctoral por Ana López Navajas, de la Universidad de Valencia, señalaba que solamente uno de cada ocho personajes que aparecen en los libros de texto, a nivel general, son mujeres. Esta desigualdad es mayor en el ámbito de la ciencia y la tecnología, llegando a porcentajes de dos mujeres frente a 228 hombres.

La proporción de mujeres en el personal investigador en España sigue siendo muy reducido. Los propios datos del Ministerio de Ciencia e Innovación afirman que únicamente representan el 39% del total. En el informe Científicas en cifras, publicado por este organismo, se dice que las catedráticas son sólo el 21% de este grupo docente. Otro documento, publicado por el ministerio, analiza la presencia femenina nos premios científicos, llegando a la conclusión de que las mujeres están infra representadas en ese ámbito, obteniendo el 17,63% de los galardones. A nivel global, y según la Unesco, el porcentaje de investigadoras en el mundo no llega ni al 30%. La desigualdad es aún más grave en el caso de las carreras STEM, que solamente cuentan con un 12% de alumnado femenino, tal y como recuerda el Informe Empleo IT y Mujer.

La Secretaría de Estado para el Avance Digital publicó en 2019 el Libro Blanco de las mujeres en el ámbito tecnológico, donde se recogían los factores que explicaban esta situación. Ahí figuran elementos socioculturales como las normas y valores que aún perviven en la sociedad, los estereotipos en la educación y en la familia, y el papel poco ejemplificador que juegan a veces los medios de comunicación y la publicidad. Un caso especialmente visible está constituido por los juguetes sexistas (coches/muñecas, azul/rosa) pero también por los cuentos infantiles, donde las mujeres quedan muchas veces en papeles secundarios o como trofeos para los héroes masculinos.

El Libro Blanco Situación de las mujeres en la ciencia española, de la Unidad de Mujeres y Ciencia, recoge que las tasas de titulación femenina en educación superior en España y en la UE-15 superan las de los hombres en gran parte de los grados. También se observa que el número de abandonos de los estudios es superior entre las mujeres, situación causada por circunstancias familiares, especialmente la crianza de los hijos e hijas. En cuanto a las becas predoctorales, el 50% son para las mujeres, pero en las postdoctorales, hay una mayor presencia de hombres, lo que es altamente significativo.

Una de las claves para romper esta dinámica, además del cambio general del paradigma en la sociedad, son las mulleres referentes. Una investigación realizada por la Fundación Lyda Hill y el Instituto Geena Davis demostró que hay una relación directa entre la mejora de la representación de las mujeres en los medios de entretenimiento y el interés de las niñas por los campos científicos. El estudio alertaba sobre el hecho de que el 62% de los personajes con perfil STEM corresponden con hombres blancos.

Milagros Sáinz, investigadora principal del grupo Género y TIC (GenTIC) de la UOC, señala que “es fundamental que haya referentes de mujeres científicas y tecnólogas. Pero también es importante que las referentes sean ejemplos de mujeres normales, non solamente mujeres de mucho éxito que den la impresión de que las chicas normales no podrán alcanzar sus objetivos”.

El proyecto Inspira STEAM tiene por objeto el fomento de las vocaciones científico-tecnológicas entre las niñas, basadas en acciones de sensibilización y orientación. Su corazón, de hecho, son las mentoras que, de manera voluntaria, acercan su día a día a niñas y niños en sesiones de trabajo en horario lectivo. La iniciativa, que partió de la Universidad de Deusto, señala en su manifiesto que la desigualdad “no se debe a un menor gusto, a una menor capacitación, a una inferior vocación o a un inferior desempeño. Son los factores sociales, culturales y educativos los que empoderan, reconocen e incentivan menos a las mujeres que a los hombres”. Sus líneas de acción incluyen “visibilizar a las mulleres científicas y tecnólogas, históricas y actuales, poniendo en valor su trabajo y construyendo nuevos referentes”.

En esta misma línea trabaja la iniciativa #nomorematildas, de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas. La campaña dice: “¿Imaginas que pudo haber pasado si Einstein hubiese sido una mujer? Pues que probablemente, hoy no sabríamos quién es Einstein. Y es que los éxitos de sus descubrimientos se los llevaría algún compañero de investigación, o incluso su marido”. El efecto Matilda se refiere a Matilda Gage, primera activista que denunció la injusticia de ignorar de forma sistemática las brillantes aportaciones del sexo femenino. Dicho olvido afecta a sus vidas, pero también a las nuevas generaciones, que no pueden contar con su ejemplo para su desarrollo profesional. #nomorematildas quiere recuperar el trabajo de las científicas olvidadas y llevarlas a los libros de texto para ayudar a fomentar nuevas vocaciones femeninas.  Su trabajo puede conocerse en esta página web.

Entre las funciones de la Unidad mujer y ciencia de Galicia figura la de colaborar en el “diseño de acciones formativas y de sensibilización para fomentar en todos los ámbitos y niveles educativos la orientación non sexista y promover la presencia de las mujeres en los itinerarios y especialidades científicas y tecnológicas”. Y una de las formas de hacerlo es promover referentes femeninos en el ámbito científico, lo que se materializa en el premio María Josefa Wonenburger. Con él, se pretende reconocer a las mujeres científicas de Galicia “que supieron adelantarse a su tiempo y que abrieron caminos a muchas otras”. El galardón visibiliza y le hace llegar a la sociedad “las contribuciones hechas por las mulleres gallegas a la ciencia y a la tecnología”. El plantel de mujeres premiadas desde 2007 es todo un catálogo de referentes para las nuevas generaciones:

2007: Inmaculada Paz Andrade

2008: María Teresa Miras Portugal

2009: María Soengas González

2010: Carmen Navarro Fernández-Balbuena

2011: Ofelia Rey Castelao

2012:  María Tarsy Carballas Fernández

2013: María José Alonso Fernández

2014: Carmen María Mateo

2015: Isabel Aguirre de Úrcola

2016: Peregrina Quintela Estévez

2017: Begoña Vila Costas

2018: Alicia Estévez Toranzo

2019: Mabel Loza

2020: Amparo Alonso Betanzos

La página web de la Unidad cuenta igualmente con una interesante colección de recursos didácticos que se pueden emplear en el ámbito educativo y familiar, accesibles desde aquí. Otros proyectos relacionados con la visibilización son el NIN + NIN -, iguais, el concurso ApuntasTECH o el programa Donas de si.