Las TIC convirtieron el mundo en global, recorren todos los sectores econonómicos y sociales y determinan nuestras relaciones. Las empresas de base tecnológica son el presente, el futuro y, en los próximos años, incorporarán innovaciones que cambiarán la manera en la que entendemos la vida. Y, como sector tractor, generarán mucho empleo especializado y de valor añadido. Sin embargo, la modernidad de la red no se aplica del mismo modo a la igualdad entre hombres y mujeres.
Hay tres indicadores determinantes y, al mismo tiempo, preocupantes: en la educación, en el trabajo y en el emprendimiento. Solamente el 12% de las mujeres realizan estudios específicos de informática, solo el 15% de los puestos tecnológicos están ocupados por ellas y únicamente el 18% de las startups llevan sello femenino. Trasladado a los salarios, existe una preocupante diferencia en el sector a favor de los hombres (8,9%).
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas recoge entre sus principios básicos la igualdad de género. UN Women, la entidad de la ONU dedicada a fomentarla, señala cuatro objetivos mundiales relacionados con la innovación: desarrollar el mercado para innovaciones que avancen en la igualdad de género y en el empoderamiento femenino; promover un acercamiento responsable con la igualdad de género en el proceso de la innovación; promover innovaciones creadas por mujeres para las mujeres; y apostar por innovaciones de alto impacto que beneficien a colectivos de mujeres marginadas.
En marzo de 2019, el Ministerio de Economía y Empresa publicó el Libro Blanco de las mujeres en él ámbito tecnológico, que señala que “los sesgos de género, cimentados en estereotipos y perjuicios, son el principal factor que incide en la menor presencia de mujeres en el sector. Estos sesgos tienen un carácter cultural y social. Suponen, para ambos sexos, una barrera en las elecciones individuales y en las carreras profesionales, y contribuyen a la persistencia de desigualdades entre mujeres y hombres”. Dichos géneros se interiorizan en las edades tempranas: “La etapa de la adolescencia y la juventud sigue considerándose clave pero las investigaciones coindicen en prestar cada vez más atención a las primeras etapas de la vida, ya que la interiorización del mundo que nos rodea y la forma en la que se pertenece al mismo, se aprenden de forma preeminente durante la infancia”.
Las conclusiones del trabajo, que se puede descargar aquí, son demoledoras: el porcentaje de mujeres matriculadas en estudios superiores de carácter tecnológico es muy escaso; la presencia de mujeres en el ámbito laboral digital es minoritaria; las diferencias de género en los empleos digitales aumenta, las mujeres están sub-representadas en las posiciones de liderazgo, las habilidades relacionadas con la gestión exitosa se asocian frecuentemente de forma estereotipada con los hombres; el emprendimiento tecnológico está masculinizado; la repercusión de la maternidad y los cuidados son aún un freno importante para las mujeres en el sector; proliferan los casos de acoso sexual en el entorno de las empresas emergentes; y los algoritmos y la inteligencia artificial reproducen sesgos de género discriminatorios que afectan al objetivo de la igualdad.
Las cifras acompañan tozudamente a las conclusiones. El 8,7% de las mujeres con empleos digitales entre los 30 y los 44 años abandonan los trabajos por motivos familares o de cuidados. El porcentaje de mujeres que lideran startups es de un 18% según la Asociación Española de Startups. La Mesa de Género para él Ámbito Digital afirma que, de todos los Bussiness Angels, solo 10 son mujeres. Y solo el 7,4% de las personas que invirtieron en nuevas empresas de base tecnológica son mujeres. Las mujeres únicamente ocupan el 11,5% de los puestos directivos de las empresas que cotizan en bolsa en España. Eurostat afirma en sus datos para España que solo el 15,4% de los profesionales TIC son mujeres, en una serie que no mejoró nos últimos diez años.
En cuanto a los estudios, el porcentaje más alto de mujeres está en el área de biotecnología, donde suponen el 60%. En las ingenierías, el promedio entre las titulaciones es del 30%. En Matemáticas, la cifra está en el 40%, en Física en el 25% y en Informática y similares, en el 12%.
Si bien es cierto que cada vez hay más mujeres que van llegando a los puestos de alta dirección de las empresas tecnológicas -incluidas las multinacionales- también lo es que su presencia a nivel global sigue siendo minoritaria. Y eso se traslada también a las ferias y conferencias del sector, donde la presencia masculina es absolutamente mayoritaria.
El informe sobre la Situación del Sector Tecnológico Europeo aporta algún dato interesante la este respeto. Por ejemplo, el 91% del capital total invertido en tecnología europea en 2020 fue a parar a manos de equipos fundadores de empresas compuestos exclusivamente por hombres, frente a un 9% donde en esos equipos había alguna mujer.
Otro de los retos pendientes es finalizar con el acoso en la empresa. Women Who Tech, organización sin ánimo de lucro que asocia a mujeres del ámbito de las TIC, realizó un estudio entre perfiles de empleadas y fundadoras de empresas. El 41% de las mujeres afirma que sufrió acoso sexual, el 65% recibió proposiciones para practicar sexo, el 59% experimentó un contacto físico no deseado, el 56% tuvo que escuchar palabras inapropiadas dirigidas a ellas y el 24% recibió fotografías no solicitadas con contenido explícito de tipo sexual. En muchos de los casos -el 40%- esa situación de acoso procedía del propio inversor, que puede llegar a condicionar la recepción de fondos. El informe completo está disponible en internet en esta página.
La Encuesta de Población Activa confirma como el volumen de hombres es muy superior al de mujeres en las actividades relacionadas con las TIC. El informe Mujer y tecnología promovido en 2020 por UGT, asegura que hay 550.00 hombres más que mujeres realizando su trabajo en puestos tecnológicos, cifra que dobla la de mujeres. “Esa fortísima masculinización se refuerza cada año: en el 58% de las empresas que cuentan en sus plantillas con especialistas en TIC, todos sus componentes son hombres, lo que supone un fuerte aumento con respecto a años anteriores”, indican las autoras del trabajo. “Así, el número de planteles TIC completamente masculinos aumentó casi un 10% en un año”. Es más, solo un 9% de las empresas españolas tienen equipos TIC con pleno equilibrio entre hombres y mujeres.
En sectores concretos, los datos son igualmente malos. En el segmento de la ciberseguridad, las mujeres son el 7%; en la comunidad de especialistas en bitcoin, un 8,78%; en temas de inteligencia artificial, un 19%; solo un 12% están en puestos de cloud computing; en videojuegos representan el 16%, teniendo en cuenta en este último caso que el 41% de las personas que juegan son precisamente mujeres. Finalmente, del personal dedicado a I D en el sector TIC, la presencia femenina no supera en ningún caso el 32%, con algunos segmentos claramente por debajo.
Emprender es una tarea siempre complicada, que requiere de recursos, tiempo, motivación y conocimiento. En el caso de las mujeres, además, superar la discriminación. El Mapa del emprendimiento 2020, publicado por la plataforma Spain Startup-South Summit, señala que menos de una de cada cinco personas emprendedoras en España es mujer. Según los datos de CrunchBase, en la última década se registraron en el país más de tres mil empresas, de las cuales solo 300 tenían mujeres entre sus fundadoras y solo 74 fueron creadas exclusivamente por ellas.
Sin embargo, la propia Comisión Europea, en su documento Women in the Digital Age, afirma que, si la participación de la mujer en el mercado digital estuviera en igualdad de condiciones que la de los hombres, el aumento del PIB de la economía de la eurozona sería de 16.000 millones de euros. Además del impacto económico, la igualdad daría lugar a empresas más innovadoras, con más diversidad y más resistentes a crisis económicas. Los documentos de la Comisión están accesibles en este enlace.
Para mejorar este panorama, una de las claves es la formación. En ese sentido, la Xunta de Galicia está intensificando las acciones para promover la presencia de las mujeres en el sector tecnológico, como fue la realización del campamento tecnológico Mática, organizado por la Amtega y el Colegio Profesional de Ingeniería Informática de Galicia (CPEIG), con el objetivo de crear una comunidad de jóvenes interesadas en las tecnologías. Otro programa relevante es Girl SteAm, que impulsa las actividades de difusión de experiencias dirigidas a niñas para despertar su interés y refozar la confianza en sus capacidades para cursar estudios STEAM. Finalmente, la Amtega promovió las Tertulias en Mancomún, conversaciones en formato vídeo en las que tanto las conductoras como las participantes son mujeres relacionadas con el mundo tecnológico, y especialmente las que están en contacto con temas relacionados con el software libre.
Estas actividades se completan con los estudios que realiza el Observatorio de la Sociedad de la Información y la Modernización de Galicia (OSIMGA), como el informe Las mujeres en el sector TIC, con datos correspondientes a 2020, del que hablamos en este otro artículo de esta misma página web. De hecho, en la web de la Unidad se pueden encontrar distintos recursos informáticos y didácticos, especialmente los referidos al premio María Josefa Wonenburger.